martes, 2 de abril de 2013

66/ Tríptico



    Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel, mientras crece la noche y las plañideras, frente a siete velas, lloran a tres reales la hora. La letanía de rezos y llantos inunda la sala que el difunto preside desde el centro, igual que en vida, con claro semblante tirano. La muerte no es una circunstancia definitiva sino para quienes esperan el cielo, dicen. Y ella, retirada en la penumbra, reza para que ese cielo sólo sea espacio lleno de estrellas.
   El llanto del bebé la interrumpe. Se acerca siseando mientras prepara el pecho. Sólo él tiene motivos para llorar.

10 comentarios:

  1. Es muy fúnebre pero me gusta ese regusto.
    Saludos

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    1. El regusto final es dulce como la leche materna. Sin duda alguna, un camino de esperanza.

      Gracias Mei.

      Saludos.

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  2. Haciendo uso de la ablacc te diré que me parece un poco larga la frase inicial, quizá cambiando la puntuación me gustaría más.
    Me gusta mucho como se crea la imagen a partir del título, las plañideras, el muerto, el niño. Como un retablo.
    Un abrazo

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    1. Gracias Anita. Lo sé y es el problema que le veía y sigo viendo. Por eso lo he colgado tal cual. Esperaba que alguien lo confirmara. Probablemente acabe suprimiendo la parte de la pared desconchada.

      Abrazos

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    2. Pues lo leo sin la pared desconchada y efectivamente, mejora, se aligera lo suficiente. A mí me pasa, darle mil vueltas a una frase hasta que vas y la quitas y mejora.
      Un abrazo

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    3. Le falta el botón de Me gusta a esto del Blog. Jejeje.
      Gracias Anita.

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  3. Y porqué será que siempre hay una criatura que llora en un velatorio, o en un entierro. Lagrimas de vida y de esperanza sin duda las de este retoño, y algo más libre, por lo que cuentas, je je.
    Si se me permite, de eliminar esa frase, yo añadiría "desconchada" a la noche...
    Un abrazo Xesc.

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    1. ... ¿Y porqué será que se me quedó tu comentario sin respuesta?
      No lo sé, pero me acabo de dar cuenta que se me pasó contestarte y agradecerte tu visita.
      Eso.
      Ah, igual tienes razón y desconchar la noche queda bien. Gracias.

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  4. Y ella se despoja del luto y las plañideras se van después de hacer su pantomima.

    Abrazos azules.

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    1. Abrazos azules, Lola, que siempre sientan mejor que los negros.

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Dejad una botella con un mensaje enrollado dentro. Probablemente a Robinson también le hubiera gustado, aunque hubiera sido para criticarle por esconderse en una isla perdida y abandonar a su familia.