Ilustración de Bellesteros Peña
Durante la baja edad media y hasta la época moderna, la usanza ha perdido continuidad dada la imposibilidad de un ahorcamiento práctico, ya que con el alargamiento de las piernas, los pies de los lugareños se posan en el suelo impidiendo la asfixia efectiva por estrangulamiento del condenado.
Sin embargo, se observa también en los últimos siglos, una lenta pero inexorable tendencia de los algarrobos a crecer y evolucionar, adoptando nuevas formas de lo más variadas. Se da el caso que en reinos no muy distantes —incluso ya en alguno limítrofe— se han catalogado algunos algarrobos como nuevas especies dada su disparidad con el árbol original. Allí ya se les conocen como cedros y en otros lugares como secuoyas.

