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jueves, 9 de mayo de 2013

70/ Evolución


Ilustración de Bellesteros Peña

     En Arvejera la gente es muy alta. Por un efecto continuado de la selección natural, los habitantes de la comarca han desarrollado unas extremidades inferiores desmesuradas, producto de la adaptación sufrida a lo largo de siglos, a la tradición, religiosamente cumplida por los señores del feudo, consistente en ahorcar a sus súbditos —de forma caprichosa y aleatoria—, de las ramas más altas y robustas de los múltiples algarrobos silvestres del  lugar.
   Durante la baja edad media y hasta la época moderna, la usanza ha perdido continuidad dada la imposibilidad de un ahorcamiento práctico, ya que con el alargamiento de las piernas, los pies de los lugareños se posan en el suelo impidiendo la asfixia efectiva por estrangulamiento del condenado.
    Sin embargo, se observa también en los últimos siglos, una lenta pero inexorable tendencia de los algarrobos a crecer y evolucionar, adoptando nuevas formas de lo más variadas. Se da el caso que en reinos no muy distantes —incluso ya en alguno limítrofe— se han catalogado algunos algarrobos como nuevas especies dada su disparidad con el árbol original. Allí ya se les conocen como cedros y en otros lugares como secuoyas.

viernes, 3 de mayo de 2013

69/ Un fulgor silencioso






     Un fulgor metálico y dorado reverbera en el cielo de la ciudad. Un brillo viscoso que está por todas partes. Latón que envuelve la urbe, desde el cielo y el suelo. Los transeúntes llevan incrustado ese resplandor en la cara, en sus impermeables, en sus sobretodos y hasta en los paraguas desplegados. Se pega y cala en cada pequeño detalle de la plaza. El suelo pulido es un espejo lleno de cuerpos ambulantes que escupe ese reflejo amenazador, como un alma dormida, como un caminante muerto. No sabes si cae del cielo o brota de las entrañas de la tierra. Si han de venir por ti, desconoces si lo harán en naves en vuelo rasante o se abrirá el firme bajo tus pies para engullirte en un mordisco arenoso, seco.
    Cruzo despacio la plaza. Es una plaza enorme que a pesar de la lluvia, se encuentra repleta de gente. La plaza Catalunya de Barcelona en pleno centro de Londres. ¿Porqué hablan todos en francés? No sé. Sigo adelante y veo con curiosidad cómo cae la gente a mi alrededor. Van desplomándose, inanimadas, a un ritmo constante, secuencial; separados los cuerpos por el fulgor de unos cinco segundos. La primera, una joven con chubasquero rojo. Como roja es la sangre que sale, inmediatamente preñada de ese fulgor, del orificio dibujado en la sien… y cinco. Ahora un hombre de gabardina negra. No me sorprende la coreografía de los cuerpos cayendo. Tampoco que nadie corra. Me sorprende la ausencia de ruido. ¿Qué ruido cabría esperar ahí? ¿Qué otro ruido sino un estruendo seco que retumbe en el cielo áureo y que acompañe con un eco desolador y acompasado el desplome de los cuerpos? Y siguen cayendo. A mis pies cae un hombre que apaga su mirada en mi eco, en el resplandor que hay atrapado en mis gafas. Y ahí queda. Le sorteo con un grácil salto. No me giro; no corro; no grito. Nadie grita. Somos lo que somos, pienso. Gente civilizada, ¡por Dios! ¿Cuándo vendrán? ¿Por dónde vendrán? Miro al suelo esperando ver una grieta. ¡No se abre el suelo, no! Espero impaciente la boca devoradora mientras sigo caminando... y cinco otra vez. Eco sordo. Una madre con un bebé cae junto al coche de niño. El llanto del bebé sí lo oigo. Se pega al espeso resplandor y lo acompaña, como una letanía, igual que una saeta improvisada, un lamento de sirena. Miro ahora al cielo. Brilla. Es molesto el llanto de un niño. Muy molesto. ¡Por favor, que alguien dispare al bebé! Implorando con la mirada busco, ahora sí, al tirador que está sembrando la plaza de cuerpos, velando el espejo. Destapo al bebé dejándolo desamparado y pido a ese todopoderoso que esta vez apunte bien. ¿Estás ahí, en lo alto del edificio del banco central? ¿En la cubierta del centro comercial? Tal vez oculto tras el cartel giratorio del otro banco. ¡Sí, ahí debe de estar! Giro y oscilo el cochecito para ofrecerle el mejor blanco. Espero quieto, impasible… y cinco. Un abuelo que lee el periódico deja de leerlo… y cinco más. Un habitual cebador de palomas deja caer el alpiste sobre el que luego se derrumba. Las palomas le sacan los ojos en apenas cinco… Ahora un ciclista circula por inercia hasta chocar con el cuerpo del abuelo que hace que se desmorone el binomio bicicleta-ciclista sobre el frío espejo de la plaza… 
      La criatura ya lleva casi dos horas sin llorar, y yo llevo las mismas horas a su lado, fascinado por la pericia con la que sostiene el chupete entre sus labios desvaídos, mirándole como viéndome reflejado en un charco impregnado de un fulgor silencioso.






jueves, 18 de abril de 2013

68/ Fragmento de las memorias del inspector Clusó



…y llegó el futuro prometido como una película de ciencia-ficción. Y no fue lo que esperábamos: Que los jueces, fiscales y abogados fueran robots debía convertir la justicia en una máquina eficaz, ágil, matemática e infalible. Al menos eso dijeron los políticos, que ya eran robots hacía tiempo. Aquello, en un principio, nos llenó de esperanza y seguridad a toda la población. Todo se hacía, a fin de cuentas, por el bien común, y finalmente habría justicia: igual, imparcial, universal y gratuita para todos.
Mas, como donde manda patrón no manda marinero, y esto ha sido así desde el inicio de los tiempos, la mañana de la batida contra los narcos, la duda que me había acompañado hasta entonces se tornó certeza al tener que ejecutar la orden del juez de entrar en tropel en el zoo para detener al camello. Ahí fue donde acabó mi carrera, como la de tantos otros. Para arreglar el entuerto, los políticos no tardaron en proponer robotizar el cuerpo de policía…

viernes, 25 de mayo de 2012

49/ Oferta



     Realquilo piso por baldosas para vivir de pie. Trescientos primeros, precio especial.


jueves, 3 de mayo de 2012

45/ Ordenanzas



    Luz. Poca. Intensa. Centrada. Iluminando nada de una mesa. Redonda. En esa mesa, seis jugadores. Silencio. Tensión. Sudor. Él. Es su turno. Mira la luz. Apuesta. Confía en su suerte. All in.
     El tambor gira con una sola opción de victoria. De derrota. En la ruleta rusa no hay segundas oportunidades (si pierdes). Lo sabe. 
Como un último deseo autoconcedido se cuelga un cigarro de los labios. Fuego.
     El mediador, circunspecto, señala un cartel casi ilegible con el dedo cargado. Cejas juntas. Frente arada.

“Por su propia salud y la de los demás, en este local no está permitido fumar”

jueves, 12 de abril de 2012

38/ Permutaciones - 39/ Tradiciones - 40/ ...y con el total también

Les dejo con una triple participación en la semana ReC más larga de la historia. En esta ocasión realmente me lo tomé en serio, con ánimo de concursar, de competir. El resultado; el mismo. Nada de nada. Aún así me resisto a creer que ninguno de los cuentitos no merezcan mi cariño y la oportunidad de ser publicados en este espacio. (Sólo faltaría). En sus manos está votar por ellos. Tic-tac. Como si de un concursillo cerrado se tratase. Son tres, podium garantizado. Pero no se lo digan a ellos que ya están contentos con haber llegado hasta aquí. ¿1, 2 o 3? Gracias por la paciencia.

1***

     Con nuestro mecánico de confianza hemos desmontado su cuerpo, entre todos. Él nos guía y toma notas. Haciendo los planos para la recomposición. Un corazón; en el centro, ladeado. Pulmones, dos, entre espinas costillas, uno a cada lado. Simétricos. ¡Ojo, la cabeza parece importante! Hay que desenroscarla en el sentido correcto. Asegurarse de unir luego los cables. Por colores. Luego siempre sobran piezas, faltan cables y no arranca.
      Mientras, el doctor nos dice que el carburador necesita un trasplante e informa que lo pone en lista de espera. El órgano, dice, vendrá de Alemania. 
       Digo: A este paso no volvemos a casa enteros.


2***




     “Con nuestro mecánico de confianza de portero somos once. Sin cambios, pero ganaremos” Ese fue el final de la arenga que dirigió el entrenador del equipo de currantes (excepto funcionarios) que se iba a enfrentar en la fiesta mayor a una nutrida selección de parados del pueblo para superar así la manida división de solteros contra casados.
    Tres semanas más tarde, por circunstancias sobrevenidas, se acabó jugando a fútbol sala. Sin cambios. Eso se mantuvo.
Para arreglarlo, el Ayuntamiento planteó una reforma reglamentaria urgente con mucho tino. 
    A  los veinte minutos de  partido, el árbitro, vegetariano confeso, ya había expulsado al carnicero. También al mecánico.

3***

     Con nuestro mecánico de confianza, con el panadero y también con  el cartero. Luego vino el joyero, el del butano (y tenemos gas ciudad) el peluquero también y también el notario. Y el loco del cuarto, que no es el notario. Ese que da comida a pájaros disecados y riega plantas de plástico. Y el jardinero, que no falte. Con ese, también. No me deje a nadie, sería feo por mi parte. ¡Ah, el fotógrafo! Con la excusa del arte, con la excusa…  también. Venga. ¿Con quién más? Dímelo tú. ¿Con el del banco dices? Vamos, ¿con ese también? ¡Pues que pague hipoteca, como todos!

viernes, 30 de marzo de 2012

36/ Comunicado urgente de la princesa del pueblo

Buen fin de semana a todos. Yo me voy con la música a otra parte. Preocupado. Hoy les dejo con una sonrisa, un chiste. Después de todo, al común de los mortales nos queda el consuelo de poder apagar la tele o escupir a la pantalla. O ambas cosas. Les leo por la noche.


***


    Su asesor de imagen y comunicación informa que por solidaridad con el vulgo y acorde a los recortes en la sanidad pública, su siguiente operación sólo se realizará con Photoshop.


jueves, 15 de marzo de 2012

33 El método Tominen

El método de acceso y ascenso al mundo laboral que se presenta es pura ficción y cualquier parecido con la realidad es porque ésta es muy terca y se empeña siempre en superar aquella. No está recomendada su práctica en empresas de menos de tres trabajadores por razones obvias.






    Armgros Solimac, Drioni Euluc y Sarnen Tominen acaban de empezar la última fase de selección para la vacante. Una voz por teléfono los convocaba para una entrevista en grupo y un último psicotécnico. 
“Está usted entre los tres últimos candidatos y nos gustaría tener una última entrevista para decidir”. Se te pone la piel de gallina. Es tu gran oportunidad. Es el puesto soñado. “Drioni” te dices “no puedes fallar” y te armas de todo lo que te hace falta.


 Ha deseado matar a alguien en alguna ocasión         Sí… No…




    ¿Te cuesta responder que no? ¡Oh, vamos! Lo tienes ensayado. Sabes bien dónde están las trampas y no vas a dejar que te cacen tan fácilmente… Bebe un poco de agua, anda. Inspira profundamente. Visualiza un globo rojo enorme, suelta el aire poco a poco…Ahora. ¿Mejor?


 Siente impulsos destructivos cuando algo le sale mal Sí…       No 


    “Señor Armgros, ¿ya acabó? Déjelo aquí, excelente, ya contactaremos con usted para comunicarle nuestra decisión. Gracias.”
    Ese es tu rival Drioni, es ese. Mejor currículum, mejor experiencia, impecable presencia…y encima el muy joputa le ha guiñado el ojo a la de selección de personal que le ha correspondido con una sonrisa cómplice. ¡Putarraca! 
Marcas No y No a ambas preguntas. Acabas. Entregas.
    Vamos date prisa, sal tras él. 
    Sin despedirte abandonas como un vendaval la sala y le sigues discretamente.
    Yo acabo poco después. “Gracias, sí, le llamaremos Sr. Tominen”. “Encantado”.
    Ves cómo Armgros llega a la oscura escalera de un viejo edificio del casco antiguo pensando en su suerte infinita. No se da cuenta del momento en el que le abordas por detrás con el cuchillo de carnicero de Ikea hasta que no siente su frio aliento entre las costillas.
    Vamos Drioni, visualiza el globo, el puto globo.
    Armgros va resollando aire por la hendidura hasta que se deshincha.
    Bien, lo has conseguido Drioni. Sólo era cuestión de contestar que NO. ¿Lo ves?
    Cuando retires el cuchillo para limpiar la hoja, me verás de refilón reflejado en ella justo en el momento en que sentirás mi saludo frio. Por favor, entonces vuelve a visualizar el globo. Respira tranquilo, Drioni, si no te pondrás nervioso y puedes cometer otra locura.

    Va saliendo poco a poco el aireeeeeeeeee 

jueves, 23 de febrero de 2012

30 ¡Calle, madre! Madre calle.

    Por la calle Ogino bajaban cada día cientos de niños con sus vestiditos de canesú o sus batitas de rayas. A alguna mente retorcida se le había ocurrido construir al final de la misma la escuela infantil. O tal vez fue que le pusieron el nombre a la calle.
...
    Coronando la cuesta, majestuosa, imponente, ominosa, se encontraba la Iglesia (o viceversa).



martes, 17 de enero de 2012

23 Miscelánea

Aunque sé que muchos ya lo habéis leído en el web blog de La microbiblioteca, no puedo dejar pasar la ocasión para poner el enlace del micro que ganó en Diciembre en categoría local pasando así a la final del certamen en Junio. Le tengo un especial cariño.

Muchas gracias a La microbiblioteca por la iniciativa, a los participantes, ganadores y lectores por  crecer.

Aquí todos los Finalistas de Diciembre. Si no los has leído aún, entra. Merecen la pena.
y aquí los que estuvieron en las deliberaciones finales. Selección Diciembre.



   Aunque no sabría precisar con exactitud el inicio, les puedo asegurar que todo se precipitó con el gol de Yestättâmwien en la final del mundial de jedbol. Habían aflorado como geranios desde hacía meses y al día siguiente fue una eclosión primaveral. Banderas azulverde se tostaban al sol de la mañana en los balcones. Por fuera, como los calzoncillos de supermán, dónde más sentido tienen.
   En pocos días toda suerte de emblemas florecieron a modo de réplica. Banderas azulverde de múltiples franjas, un par de amarillas con estrella de nueve puntas (¿de dónde serán estos?), una que nos tiene a todos preocupados y que colgó el Sr. Nagamoto, recién llegado de Fukujima y que es un enorme sol fluorescente que incluso ilumina la calle por la noche. La fachada devino un catálogo Pantone, un tabloide gigante para ciegos de palabras y sordos de sentimientos y ahora hasta se pueden leer mensajes del tipo “No se vende, Compro (razón; Allí), Vendo (razón; Mucha), Me vendo (sin razón), No más Karteles (sic), Ocupa a tu vecino”, y cosas de similar envergadura.
   Y aquí me tienen, entre gritos e insultos, mediando entre vecinos para llegar a un acuerdo que nos devuelva un poco aquel edificio original y que estrenamos apenas hace unos años. Como presidente de la comunidad no me queda otra. Yo, para no desentonar, he decidido escribir el acta en una enorme sábana blanca y colgarla desde la azotea.

jueves, 12 de enero de 2012

21 Ciclodofagia laboral 3.0

    Aquí les presento a un agotado Descortio Febrizzi ante su vigésimo entrevistado de la mañana entre una montaña de papeles y acomodado en su butaca de piel. Cada vez se le hace más tedioso bucear en la miseria de los candidatos, pero está ahí por lo que está y se considera un profesional. Un cazatalentos. Aún así se permite divagar cuando pregunta. Síganme, veámosle en liza.

      Bien, así que además de las propias, parece que domina el Inglés, Francés, Alemán comercial y tiene nociones avanzadas de Chino.

              Sí, siempre se me han dado bien las (blablá…)
  
 (Será inútil el pavo, y a mi qué tus idiomas. Fuck you. ¿Me entiendes?)


    —Además de IESE, MBA en Harvard y… veo que tres, no perdón, cuatro máster más, (gilipollas, ¿con este traje vienes a la entrevista? Armani mínimo, ¿no?  Jajaja, y ese careto de cerdito Porky, jajaja, ya decía yo que me recordabas a alguien) se ha doctorado en Ingeniería de Teletransmutaciones y en Informática cuántica aplicada (puto pelotudo, para lo que le va a servir en esta plaza, jajaja)dejemos la formación, es completa, hábleme de su experiencia laboral (de mierda) y de sus logros (de remierda y que me la sudan, paleto)
    —Debería empezar por la dirección general de (blablá…)
    —Ahá, así que fue en ese puesto en el que logró vender a los americanos (jajaja, vaya barrigón tiene el payaso) la idea de los viajes meta-transhumánticos cuánticos. Interesante (de cojones, vamos, estoy flipando con éste. El mejor. Jajaja)
    —Un éxito hasta la crisis, créame (blablá…)
    —Sí, sí, está bien, pero vamos a lo que vamos. Verá, en esta plaza el sueldo bruto que se ofrece es de 750€ por mes en doce pagas, aunque claro, con su historial…
    —Lo pueden mejorar un poco, ¿no?
    —No (mendrugo, no. Con ese careto tendrías que pagar para trabajar en esa empresa de mierda. Jajaja) lamento tener que decirle que veo que no tiene experiencia de mamporrero y… bien, habrá que formarle (jajaja, cómo me gustaría ver eso) así que el sueldo bruto (y tan bruto, que como lo laves se te queda en nada) será de 600€ para una jornada de 8 a 20h.
    
    Esto llega a su fin, Descortio se despide del candidato cortésmente asegurándole que le llamarán  para la plaza, que no le cabe la menor duda.
Por favor, síganme, tengo que hablar con él.
    —Sr. Descortio (jajaja,menudo nombre le pusieron al panolis. Cachondos sus padres), hemos estado analizando su método de entrevista a lo largo de la mañana (una mierda, te he visto sólo esta última, para qué engañarnos) y lamento comunicarle que no da el perfil que buscamos (con ese narizón cómo vas a dar el perfil, cenutrio). Muchas gracias por su tiempo.

    Pues ya está señores, ahora dispénsenme pues debo acudir de inmediato al despacho del director. Me han dicho que tiene algo importante que comunicarme.

miércoles, 4 de enero de 2012

19 Moda real

Thórarinn Leifsson.   El traje del emperador (2004)

    Como consecuencia de la decisión real de vestir a toda la corte con su nuevo traje, aumentaron enormemente las pulmonías, muy especialmente los casos de hijos bastardos y además, los sastres y las lavanderías se arruinaron.
    Viendo negocio, el yerno montó una distribuidora en exclusiva.